En estos días de confinamiento nos encontramos más cerca de ese espacio al que llamamos nuestra casa, nuestro hogar, nuestro espacio más íntimo y personal. Estos días de cuarentena nos permiten relacionarnos con nuestro espacio de una forma más intensa, lo queramos o no. En varios países de Europa así como en EEUU el confinamiento no es opcional y las gente tiene que permanecer encerrada, obligadamente.

Se habla de la importancia de este tiempo para reflexionar sobre lo que es importante en nuestra vida, la familia, los amigos, nosotros mismos. De la misma manera considero que es una excelente manera para preguntarnos si somos felices en el espacio al que llamamos hogar. ¿Disfrutamos nuestro espacio? ¿Creemos que tiene alma? ¿Qué nos dicen nuestras paredes de nosotros mismos? ¿Nos gustan? ¿Podríamos mejorar?

Aquí en casa

En Casa Gama creemos que este momento de confinamiento es también una oportunidad para pensar en cómo nos gustaría vestir a los muros de nuestro espacio. Quizás ya están vestidos y pensamos en un “make-over”; quizás están desnudos y es el momento de dotarlos de personalidad.

Recuerdo que una vez mi madre me dijo: “si quieres conocer a alguien entra en su casa y fíjate en el espacio”. Nuestro espacio es sin duda un reflejo de nosotros y el arte que ocupa nuestro espacio es probablemente el elemento más íntimo de todos.

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Las opciones para vestir nuestro espacio son realmente infinitas. No hay una regla específica para decidir que arte colgar en una pared de tu casa pero yo te recomendaría que tuvieras en cuenta los siguientes criterios:

  1. ¡Que te guste! – El primer criterio -y el más importante- para elegir una obra de arte para nuestro hogar es que nos guste. Piensa que vas a estar viendo esa pieza prácticamente todos los días. Asegúrate de que te agrade a ti, no a los demás.
  2. Temática – Teniendo en cuenta el punto anterior es importante tener en cuenta de que cierto tipo de arte es más apropiado o menos según la estancia de la que estemos hablando. Te diría que uses tu sentido común, pero en general considera qué, por ejemplo: para un comedor una naturaleza muerta o paisaje son perfectos. Un desnudo queda mejor en un baño. Una pieza religiosa quizás es más
    apropiada para un dormitorio.
  3. Tamaño – El tamaño de la obra debe de tener en cuenta el tamaño del muro/espacio que estamos intentando vestir. Si elegimos una pieza muy pequeña para un muro muy grande la obra de arte se ahogará. De la misma manera, si la obra es demasiado grande para el espacio, esta corre el riesgo de comportarse como papel tapiz y muy probablemente no logremos apreciarla como al artista le hubiera gustado. Para los muros grandes no es necesario un cuadro gigante; prueba vestir el muro con varios cuadros. Incluso puedes hacer un tipo de collage en los que combines oleos, acuarelas, grabados, espejos e incluso algún otro elemento que complemente como un reloj de pared.
  4. Colorido – En general los colores de un cuadro no deben de suponer un problema pero si asegúrate de que no choquen demasiado con el resto de tu decoración. Visualiza el cuadro en el espacio e intenta imaginar si sientes armonía entre la pieza de arte y el resto de los elementos en el espacio. Si la respuesta es no, siempre puedes cambiar de muebles 😉

Te invitamos a explorar nuestro catálogo y recuerda que estamos a tu disposición para asesorarte en la selección de esa obra de arte perfecta para vestir tu hogar. Así la próxima vez que despiertes en casa, estarás rodeado de elementos que te harán disfrutar al máximo de tu espacio.